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La madera que más usamos: LAPACHO

La madera que más utilizamos en nuestros trabajos es el Lapacho boliviano, también conocido como Tajibo. No es una elección al azar: es una madera con historia, carácter y una presencia que se siente apenas la tenés en las manos.

Tajibo Rosado

El lapacho llega a Uruguay principalmente desde Bolivia (Tajibo) y Brasil (Ipé). En su lugar de origen crece lentamente, durante décadas, desarrollando una de las maderas más duras, densas y resistentes que existen. Esa lentitud en su crecimiento es justamente lo que le da su fortaleza: fibras cerradas, peso considerable y una estabilidad extraordinaria.

Por éstas cualidades, el lapacho se ha utilizado históricamente en trabajos estructurales como vigas y columnas,  también en pisos, decks, muebles y revestimientos exteriores. Es una madera que soporta el paso del tiempo, el uso intensivo y las condiciones más exigentes sin perder su belleza.

En nuestro taller la elegimos para lo que consideramos lo mejor de lo que hacemos: tablas y carteles pensados para durar muchos años. Sabemos que no es una madera fácil de trabajar; es exigente, dura y no perdona errores. Pero justamente ahí está el valor: cada pieza requiere paciencia, precisión y respeto por el material. El resultado son productos sólidos, nobles y extremadamente duraderos, hechos para acompañar momentos compartidos y no para ser reemplazados.

Desde fines de 2024, el lapacho se ha convertido en una especie protegida a nivel mundial. Si bien no se encuentra en peligro de extinción, comenzaron a tomarse recaudos para evitar que lo esté en el futuro, especialmente frente a

Tajibo Amarillo

la alta demanda en mercados como Europa y Estados Unidos. Esto ha hecho que hoy sea más difícil de conseguir y también más costosa que antes.

Para nosotros, lejos de ser una mala noticia, es una señal positiva. Celebramos que se cuide la especie, que se promueva una extracción responsable y que se frene la tala indiscriminada de un árbol tan valioso. Trabajar con lapacho implica también asumir ese compromiso: aprovechar cada tabla al máximo, honrar el árbol del que proviene y elegir calidad por sobre cantidad.

Porque creemos que las mejores piezas no solo se hacen con buena madera, sino también con respeto por su origen y por el tiempo que le tomó convertirse en lo que es.